Definición de recursos personales

Cuando analizamos las relaciones de poder debemos valorar siempre qué es lo que tiene el poderoso y qué uso hace de ello. Al final, el poder va a surgir como una resultante del manejo afortunado de una serie de recursos y, en lo que aquí nos interesa, definimos los recursos como las dimensiones patrimoniales que configuran el repertorio de medios para lograr los fines propuestos. Los recursos favorecen y ayudan a la hora de lograr una posición de poder, pero en sí mismo pocas veces son determinantes porque no solo es importante lo que se tiene, sino también la habilidad para usarlo, lo cual, en sí mismo, también lo consideraremos un recurso de tipo personal. El habilidoso en el uso de recursos lo es porque posee el recurso personal de ser habilidoso en su manejo.

En las relaciones de poder se da un equilibrio en el que los recursos, como lo que se tiene, y las necesidades, como aquello de lo que se carece, se combinan en un balance que las partes deben saber manejar del modo que los unos sirvan para satisfacer las otras. Sabemos que esta operación depende de varios factores tales como la habilidad para acertar en los movimientos, la voluntad de actuar y demás aspectos que incumben de forma particular a cada situación concreta.

Definimos los recursos como las dimensiones patrimoniales que configuran el repertorio de medios para lograr los fines propuestos.

Suele ser muy habitual que se confunda y se contamine el concepto de poder con otros conceptos que suelen tener mucho que ver con el estatus del poderoso. En la mente de todos están conceptos como el dinero, la red de contactos (influencias), puestos jerárquicos en las organizaciones (ser el jefe, por ejemplo), competencias atribuidas (o licencias para hacer determinadas cosas), etc. Nadie dudaría en calificar de poderosos a los que posean estos recursos, y así suele ser, pero es necesario repetir que los recursos favorecen, pero no garantizan la posición de poder. Evidentemente unos recursos favorecen más que otros, pero como veremos hay una serie de dimensiones de los recursos que siempre deberemos valorar.

Debemos tener siempre presente que la estructura social y organizacional posee los medios necesarios para protegerse de cualquier intento de cambio, por lo tanto, habrá que observar el alcance de nuestros recursos personales y materiales a la sombra de la estructura para entender sus límites y su ajustado margen de maniobra. El alcance de nuestros recursos depende de los límites de acción que les impone la estructura. Así, por ejemplo, no podré usar mi recurso de la fuerza para todo, porque mi sociedad me lo impide. Tampoco podré utilizar mi recurso personal de creatividad en mi organización si me pauta los procedimientos y me prohíbe innovar.

La estructura social y organizacional tiene sus propios agentes protectores en forma de jueces, policías, directivos, inspectores. Todas estas figuras de autoridad son potentes agentes de poder, aunque su poder se limite a los movimientos reglamentados por la propia estructura. No obstante, cuentan con el valioso recurso de su estatus en la estructura y no debemos confundir nunca nuestra confrontación personal con ellos, en tanto que agentes de la estructura, con la confrontación con la estructura misma. Una cosa es enfrentarse a la persona representante de la organización y otra muy distinta enfrentarse a la organización. En el primer caso tenemos alguna posibilidad de ganar poder, en el segundo caso es muy difícil.

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