Estrategias pasivas agresivas

Las 14 estrategias de agresividad pasiva

Adoptar una actitud de agresividad pasiva es muy habitual en las organizaciones. Se trata de conductas que surgen en ambientes viciados, con malestar de fondo, en los que el sabotaje y la cultura del palo en la rueda es la forma cotidiana de convivir.

Afortunadamente, nuestros rasgos más racionales nos impiden agredirnos abiertamente, tanto de forma física como verbal, pero hay personas que aprovechan cualquier ocasión para infligir daño al otro de una forma pasiva, oculta e impune.

La agresividad pasiva es la que aprovecha toda ocasión para provocar un daño al otro, o para evitar que se lo cometa a sí mismo, así como para impedir que pueda resolver sus problemas, casi siempre de una forma oculta y siempre aprovechando las circunstancias.

Es una forma de relacionarse muy típica de colaboradores con sus directivos poco amistosos. Además, es una forma de actuar, por activa o por pasiva, que suele ser cómoda, anónima, siniestra y muy fácil de implementar.

Es importante reconocer estas estrategias de agresividad pasiva para no ser víctima de ellas o, al menos, poder reconocerlas y reaccionar a tiempo.

Seguro que muchas de ellas nos resultan familiares, tanto en nosotros mismos como en los demás.

¿Quién emplea estas estrategias de agresividad pasiva?

Este tipo de estrategias de agresividad pasiva las vemos mucho en lugares en los que alguien está sometido a una autoridad que detesta, pero contra la que no puede hacer nada dada su condición de dependiente de la autoridad, y con el fin de dificultar las cosas, por los motivos que sea. En estos ambientes un acto de disidencia sería reprimido, por lo que la mejor guerra en estos casos es la subterránea basada básicamente en el sabotaje pasivo. Seguro que todos conocemos muchos ejemplos en cualquier organización.

¿Para qué me sirve a mí todo esto?

Para tomar conciencia de los sabotajes a los que estás sometido y puedas defenderte. De otro modo, para que tomes conciencia de la actitud de quienes te rodean para desenmascararlos… o para aprender de ellos. También para que consideres alternativas a tu comportamiento si estás en esta línea y piensas que tu causa es legítima.

¿Cuáles son las 14 estrategias de agresividad pasiva?

A la hora de elaborar un listado de estrategias de agresividad pasiva he seleccionado las 14 más comunes. Hay más, y están igual de extendidas, pero dependen de más factores o son menos específicas, por lo tanto, no las he incluido en el listado.

Estrategias de agresividad pasiva

Dejar caer el globo conmigo dentro.

Descripción: llevar la situación al límite poniendo en peligro mi propia integridad y la de los demás.

Cómo funciona: llevarlo todo al abismo para que alguien salte a consecuencia de ello o que algo que no me gusta desaparezca o cambie.

La clave está en: no debe saberse que yo podía haber evitado la caída, y el peligro debe ser evidente y real.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen que haya sido un héroe y haya aguantado fiel hasta el final.

Bien visto casi es una forma de suicidio, probablemente un farol, pero no es una mala opción cuando hay poca imaginación o se está desesperado. Se trata de crear, o no evitar, una situación con la que la organización va directa al desastre, con ello se consigue arruinarlo todo para que alguien nos rescate y se altere el estatus. Probablemente esa alteración de estatus consista en relevar a personas que no nos interesan. La forma de hacerlo es no avisar de un daño, no aportar una solución, no aportar información que se calla, y omisiones similares. Son formas pasivas de no evitar la calamidad y llevar la situación a un límite transformador al límite del no retorno. También se puede usar para marcar límites y definirme como personaje. Si sale mal puede ser el fin.

Hacer correctamente las cosas en lugar de hacer las cosas correctas

Descripción: Hago extremadamente bien cosas inútiles y no hago lo que resolvería el problema.

Cómo funciona: evito hacer lo verdaderamente correcto y me pierdo en procedimientos perfeccionistas que no sirven para nada.

La clave está en: no hacer lo que no quiero hacer y fingir diligencia haciendo muy bien cosas que no solucionan nada.

Resultado positivo para el manipulador: se me felicita por lo bien que trabajo

Es un recurso muy utilizado para los buenos simuladores de eficacia. Se dedican en cuerpo y alma a hacer cosas que no hacen ninguna falta, y las hacen con suma perfección. Es el caso de quien pierde el tiempo en tareas tediosas que lleva a la perfección, cuando el trabajo se podría simplificar usando un ordenador. Es también el caso de quien organiza protocolos y procedimientos pensados y coordinados a la perfección sobre tareas que no hace falta hacer en absoluto. Normalmente la terea escogida para lucirse es una que se domina y que apetece hacer, por otro lado, la terea que realmente habría que estar haciendo o no apetece o no se sabe llevar a cabo.

Ser más papistas que el papa

Descripción: forzar todo y llevarlo al absurdo exagerando el protocolo para que muera por sí mismo.

Cómo funciona: distingo los puntos flacos del plan y los fuerzo al máximo para que reviente por ahí.

La clave está en: romper el plan forzando al máximo sus debilidades al tiempo que se demuestra adhesión extrema.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen que haya mostrado fidelidad ejemplar.

Es una especie de actitud en la que se reduce al absurdo algo que no nos gusta, de modo que se lleve a su extremo para que no se pueda culminar. Por ejemplo, alguien puede exagerar sus instrucciones hasta el punto de que sean inaplicables por falta de personal o medios, en ese caso fracasan, lo cual es el objetivo. Es una forma de romper un sistema desde dentro sin que se nos pueda acusar de hacerlo. Llevamos el sistema a sus límites bajo la apariencia de que luchamos por él, y dejamos que explote solo.

Confiar en tus carencias

Descripción: espero a que fracases por tus propias carencias.

Cómo funciona: sé que no vas a ser capaz de hacer algo que no me gusta, pero como confío en tus carencias no me opongo y espero a que fracases.

La clave está en: tener paciencia y seguridad en que fracasarás y no hacer nada más que esperar.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen mi confianza.

Es una forma un poco elaborada de llevar al responsable de una organización a sus límites sabiendo que no podrá superar determinado escollo. Es un clásico de agresividad pasiva. Sucede cuando alguien espera sin preocuparse demasiado a que el líder abandone su idea, pues está claro que le sobrepasa. En este caso es mejor sentarse a esperar que enfrentarse al líder para intentar convencerle de que desista. Incluso se puede alentar al líder hinchando su ego para animarlo más y precipitar las cosas.

Crear realidades de las que no somos responsables

Descripción: inventar coartadas que me impiden colaborar

Cómo funciona: creo una realidad incompatible con la posibilidad de prestar mi colaboración.

La clave está en: lo incompatible debe estar claramente fuera de mi posibilidad de cambiarlo.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen mi interés, pero comprenden mi incapacidad.

Cualquiera tiene en mente a quienes en el momento en que más se les necesita se indisponen. La enfermedad, muy oportuna, les exime de tener que hacer algo que no les interesa por el motivo que sea. Es una situación real, pero el enfermo no es el responsable de la calamidad. Otra forma de sabotear una acción concreta es dejar que se estropee un equipo sin el cual no podremos hacer nuestro trabajo. Es cierto que sabíamos que se iba a estropear, pero eso no lo sabe nadie, por lo tanto, dejamos que se cree una situación que nos impide hacer lo que no queremos, pero sin que seamos por ello responsables.

Dejar que el tiempo juegue a mi favor

Descripción: jugar con los tiempos destapando problemas sin margen de maniobra.

Cómo funciona: espero a última hora para destapar un problema cuando no hay margen para arreglarlo.

La clave está en: manejar el tiempo para que no tenga arreglo mientras me agradecen el descubrimiento.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen mi aportación, aunque no les haya dado tiempo material a reaccionar.

Muchas veces el no hacer nada es la mejor estrategia cuando el tiempo juega a mi favor. Si vamos ganando el partido, mejor no arriesgar en los últimos minutos. Si sé que no eres capaz de reaccionar puedo hacerme el magnánimo y dejarte tiempo para que pienses, porque sé que no vas a poder hacer nada. Si el pasado me demuestra que no vas a ser capaz de hacer el esfuerzo, dejo que pase el tiempo hasta que seas tú quien cambie de actitud por cansancio y me ofrezcas una alternativa.

Circular por la vía muerta

Descripción: en lugar de combatir una vía inútil, esperar que todo fracase siguiendo los protocolos.

Cómo funciona: seguir una vía que se sabe muerta sin avisar, sabiendo que se pierde el tiempo.

La clave está en: dejar en evidencia a quien dio la orden con un resultado malo y/o costoso.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen mi confianza y adhesión al plan fracasado.

Muchas veces es mejor esperar a que alguien termine por sí mismo con sus excentricidades estampadas contra el muro de la realidad, que actuar activamente por hacerle cambiar de idea. Se emplea mucho en psicología con una especie de experimentos que se organizan para que las personas tomen conciencia de su realidad y se desengañen de ciertos comportamientos. También es una estrategia cómoda para un rival cuando comprueba que hemos adoptado el camino equivocado, tan solo tiene que sentarse a esperar que nos perdamos y nos enredemos. Muchas veces, saber esperar a que alguien se ahogue en su realidad, se canse o se confunda es la mejor estrategia en un entorno de agresividad pasiva. Es sencilla, cómoda e impune como todas las estrategias que estamos viendo.

Enredarlo todo

Descripción: crear un remedio costoso para que fracase y todo vuelva al punto de partida.

Cómo funciona: hipertrofiar los procesos generando gasto y sobrecargando los procedimientos para que sea inviable.

La clave está en: complicar las cosas con procedimientos, costos, burocracia, etc.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen los esfuerzos por la causa.

Ante una situación que no queremos que cambie, lo mejor es crear una necesidad de cambio radical, con muchos medios, mucha gente consumiendo recursos, comisiones que necesiten tiempo para reunirse, crear procedimientos complicados, cansar a la gente con protocolos y procedimientos que les saquen de su área de confort. Se trata de provocar una alteración tal en el sistema que esté se repliegue sobre sí mismo por efecto rebote, con el añadido de que nos darán la medalla por haberlo al menos intentado.

Esperar instrucciones para todo

Descripción: esperar instrucciones inhibiendo toda posible autonomía

Cómo funciona: no hago nada si no se me pide expresamente.

La clave está en: adherirse a una aplicación literal de las normas, y si no hay normas no interpretar nada y no actuar.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen mi diligencia y mi adhesión a la autoridad.

Es una actitud pasiva agresiva muy cómoda e impune. Bajo la pretensión de sumisión absoluta a la autoridad espero órdenes precisas, pero mientras no llegan dejo que la situación se desmorone sin hacer nada. La culpa se la atribuiré a quien no dirigió bien y no dio las órdenes oportunas. Es una actitud muy extendida en equipos con problemas sometidos al autoritarismo. Los subordinados aquí tienen un arma muy recurrida para llevar a la dirección al extremo del desgaste, ya que tiene que estar siempre pendiente de todo.

Esperar sin avisar de que se espera

Descripción: esperar sin avisar que se espera mientras se finge que se hacen cosas.

Cómo funciona: no hago nada si no se me ordena, pero no digo que estoy esperando, y mientras finjo que hago cosas por la causa.

La clave está en: no avisar de que no tengo instrucciones y, por lo tanto, esperar inútilmente sin actuar.

Resultado positivo para el manipulador: me agradecen mi diligencia.

Muy relacionado con lo anterior. Los subordinados pueden hacer como que hacen cosas para no delatarse, pero no están haciendo lo que deben hacer en realidad. De este modo dejan pasar el tiempo dramáticamente hasta que la cosa ya no tiene remedio. La coartada es que estuvieron improvisando y esperando hasta el final a que se les dieran instrucciones, instrucciones que nadie sabía que estaban esperando. En este sentido hay quien aplica la obediencia robótica con sumo celo, hasta el extremo de que obligan a la dirección a un importante desgaste porque cualquier cosa que se pueda malinterpretar se malinterpretará.

Es una actitud de agresividad pasiva parecida a la anterior. Antes se esperaban instrucciones abiertamente para todo, y sin ordenes se negaban a actuar. Ahora es peor, porque no se manifiesta que se esperan instrucciones y se obra como si se estuviera resolviendo el problema. Cuando todo estalle se culpabilizará al responsable de no haber dado la orden que nadie sabía que se estaba esperando. Por otra parte, se podrá alegar que estuvieron haciendo lo que pudieron sin una orden clara.

Evitar facilitar las cosas

Descripción: evitar cualquier aportación personal que contribuya al buen funcionamiento de las cosas.

Cómo funciona: simplemente estoy ahí, pero no aporto nada.

La clave está en: presencialismo. Estoy, pero como tantos otros y sin aportar nada.

Resultado positivo para el manipulador: paso desapercibido y nadie repara en que podía haber ayudado en algo.

Muchas veces, alguien posee la capacidad, la información o la habilidad para alterar una situación adversa. Esta persona puede obrar de inmediato, pero prefiere permanecer pasiva con tal de que se mantenga el estatus y el responsable tenga un importante desgaste. Es muy habitual en el ámbito de las relaciones, por ejemplo, cuando alguien se niega a mediar. Puede consistir en no facilitar soluciones más simples. También puede consistir simplemente en retener información. También puede suceder que veamos defectos en un plan y no digamos nada en espera de que fracase. La clave está en que nadie tiene que saber que tenemos la llave o solución, porque si se sabe, entonces estamos obrando de forma activa, en tanto que nos estamos plantando con una negativa. Si no se sabe, obramos en la sombra y ya estamos empleando una actitud agresiva pasiva.

Ocultar habilidades

Descripción: no aportar conocimiento para mejorar las cosas manteniendo procedimientos costosos.

Cómo funciona: no desvelo mi habilidad, con lo que no aporto la solución que está en mi mano. De ese modo nadie conoce mis capacidades y no me utilizarán en un futuro.

La clave está en: ocultar habilidades para no convertirse en un recurso

Resultado positivo para el manipulador: vivo tranquilo de cara al futuro y no me preocupo de que se me requiera para algo.

Imaginemos un conductor que conoce un camino más corto pero que prefiere ir por el más largo, que es el que le han marcado y del que obtiene un beneficio. Imaginemos alguien que sabe cómo simplificar un proceso, pero prefiere callar su conocimiento. Imaginemos alguien que sabiendo un idioma no se ofrece de traductor y prefiere que la organización se enrede con los procesos al no entender muy bien qué debe hacer. El fin del sabotaje es enredar y complicar siempre las cosas. Muchas veces esta estrategia es la más inteligente, porque, de saberse nuestra habilidad, en un futuro nos convertiremos en un recurso más y no podremos negar nuestro conocimiento.

Camuflarse en el grupo

Descripción: diluirse en grupos para vivir de renta.

Cómo funciona: me integro en grupos con gente capaz y voluntariosa.

La clave está en: encontrar un lugar y camuflarme en el grupo para pasar desapercibido.

Resultado positivo para el manipulador: diluyo la responsabilidad en el equipo.

Es el caso de personas que pudiendo actuar por sí mismas, buscan el apoyo y respaldo constante de terceras personas que terminan haciéndole el trabajo. Es una estrategia muy empleada en organizaciones con mucho personal en las que es fácil escabullirse en un grupo numeroso que termina haciendo el trabajo como grupo. Todos tenemos en mente el estudiante poco dispuesto a trabajar que se integra en un grupo de interesados en hacer un buen trabajo en equipo para, de este modo, vivir de renta. Puede tratarse también de quien busca gente voluntariosa que pueda cometer errores y para que cargue en tal caso con las consecuencias.

Hacer como qué, para que parezca como sí

Descripción: finjo trabajar en una solución, pero en realidad no hago nada.

Cómo funciona: creo una imagen de trabajo y demuestro que me esfuerzo cuando en realidad no estoy colaborando.

La clave está en: fingir bien que trabajo y que me preocupo y poder aportar algo que lo demuestre.

Resultado positivo para el manipulador: me felicitan por trabajador mientras engaño a todos a mi alrededor, porque no estoy participando activamente.

El recurso al disimulo simple siempre es una forma de evadir la colaboración cuando las circunstancias o los intereses no van en nuestra línea de necesidades personales.

Las maniobras de agresividad pasiva son variadas y habituales. Son una forma muy recurrida de desgastar sin enfrentarse. Comprueba el listado porque seguro que o bien estás empleando mas de una de estas maniobras o, lo que es peor, las estás sufriendo en tu día a día.


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