recursos personales y materiales

Recursos personales y materiales. Herramienta para reconocerlos

Los recursos personales y materiales configuran todo el patrimonio material e inmaterial del que disponemos para lograr los fines que nos proponemos. Hemos visto en este mismo sitio las dimensiones de los recurso personales, ahora vamos a ver sus características.

Recursos personales

Son recursos personales todos los que forman parte de los rasgos de la persona. Hablamos de conceptos como las características y las particularidades de la personalidad de cada cual. Estos recursos son independientes del entorno, muchas veces son intangibles y casi nunca se pueden medir.

Entre los recursos personales y materiales, estos primeros son los grandes olvidados porque se los suele obviar en pro de los recursos materiales.

Los recursos personales son aquellos que cualquiera podría llevar consigo, aunque fuese transportado a una sociedad imaginaria en la que no pudiese llevar nada consigo y en la que estuviera obligado a empezar de cero.

Recursos personales, en realidad, eres tú, tus cualidades, tus aptitudes, tus habilidades, tus conocimientos, tu energía, tu inteligencia, tu cuerpo, tu fuerza, todo lo que te hace ser tú, en definitiva.

Recursos materiales

Son recursos materiales todos aquellos que configuran aquello que una persona posee de forma tangible. Figuran en este concepto los recursos de los que cualquiera se vale para lograr sus fines tales como dinero (el gran recurso universal), herramientas, objetos, equipos de personas o de bienes. En definitiva, es todo aquello que una persona tiene. Volviendo al ejemplo, es aquello que no podríamos llevar con nosotros a esa sociedad imaginaria a la que pudiésemos ser transportados.

Recursos personales y materiales. La herramienta para la toma de conciencia.

Partiendo de esta distinción entre recursos personales y materiales suponemos que cualquiera es consciente de qué tiene y de qué necesita. Pero la realidad nos demuestra que esto no tiene por qué ser así, por lo tanto, es buena idea seleccionar una serie de preguntas con las que llevar a cabo un diálogo de crecimiento que saque a la luz estos recursos.

¿Cómo emplear las preguntas?

Las cuestiones sugeridas se pueden formular de modo natural, en el seno de una conversación de coaching, de psicoterapia o de consejo. También se pueden dar en forma de cuestionario de autorrespuesta para que la persona piense en lo que se le cuestiona y pueda responder. Esto es muy importante, porque la realidad demuestra que no somos muy hábiles en distinguir entre recursos personales y materiales cuando estamos solos, porque solo vemos los recursos materiales, pero los recursos personales ni siquiera los tomamos en consideración como recursos.

También es una muy buena idea lograr la colaboración de personas que nos rodean y que nos pueden echar una mano a la hora de darnos su visión acerca de cómo ven en nosotros el manejo de nuestros recursos.

La idea de recurrir a otros de confianza para que nos ayuden a valorarnos puede, en determinados contextos, ser útil, pero no siempre. Cuando el vínculo que nos une con el otro es una relación asimétrica, tal y como se da entre un empleado y su jefe, entonces el empleado carece de libertad absoluta para expresarse negativamente. Eso debemos tenerlo en cuenta.

¿Cuáles son las 12 cuestiones para la toma de conciencia?

– Imagínate teletransportado a una sociedad hostil y piensa en qué tienes de valioso en tu personalidad que te haría salir adelante sin nada material a tu alcance. Imagina diferentes tipos de sociedades con sus contextos exigentes. No te imagines en el paraíso. Imagínate en un lugar difícil en el que tienes que salir adelante con tu inteligencia, tu improvisación, tu imaginación… tus recursos personales. Haz una lista de todo lo que vas a utilizar, pero recuerda que nada material te va a ayudar.

– Piensa en personajes que te gustaría ser y busca las diferencias. Compara sus recursos. Piensa en esos personajes de películas, familiares, amigos, conocidos, personas imaginarias, héroes del pasado. Piensa en todo ello y descubre qué es lo que valoras de verdad en ellos para tomar conciencia de qué tienes y qué te falta.

– Imagina la famosa lámpara maravillosa y pide tus tres deseos referidos a ti y a lo que te gustaría tener. El tema de la lampara maravillosa es muy revelador de la evolución de una persona. Si le preguntas a alguien por los tres deseos a lo largo de los años, veras que cambian constantemente. Esos cambios demuestran la evolución de la persona en los diferentes contextos en los que se desenvuelve. En el caso en que no se muestren cambios las respuestas suelen ser generales, tales como el deseo de salud, dinero, etc.

– Piensa en lo que no te gustaría tener (ese orgullo, esa envidia, esa falta de conocimientos en la materia x, esa amistad). Haz una lista de al menos 10 cosas inmateriales. Piensa en intangibles y en cosas palpables.

– Redacta y define a la persona perfecta, aunque no pueda existir. Hazlo de verdad, con papel y lápiz. Ese retrato robot es muy importante porque en ella se materializa la lista de virtudes que son un referente para ti. Para alguien ese ser será inteligente, para otros honrado, para otros será libre, para algunos será un fiel servidor. Sea lo que sea, haz tu lista pensando en lo que te gustaría, no en lo que te debería gustar.

– Define a una persona con defectos, no un ser perfecto, a la que todo el mundo querría. Compárate con ella y anota las diferencias. Es algo parecido a lo anterior, pero ahora es un ser de carne y hueso, con defectos, pero querido por todos. Sea lo que sea que tú consideres un defecto, también habla mucho de ti.

– Piensa en qué valora de ti quien te quiere por el puro interés, sea este lícito o no: cosas materiales, cualidades personales, etc. Seguro que hay quien te quiere solo por cuestiones estratégicas. Por tu dinero, por tu belleza, por tus contactos, por tu capacidad de trabajo, por tu generosidad infinita explotable, etc. Piensa en ello y haz una lista de tus recursos más valorados por los otros.

– Imagina qué detestan tus detractores de ti. Haz una lista. De este modo quizá estés inventariando tus armas. Siempre es bueno tener armas, hasta para mantener la paz. Inténtalo.

– Haz la lista de los 20 adjetivos que te definen. Mezcla lo bueno y lo malo. Volvemos a lo personal, pero también a lo material. Un adjetivo puede ser inteligente o lerdo, y otro puede ser rico o pobre. Lo importante es que los adjetivos te tienen que definir.

– Descríbete en términos de lo que no eres: «Yo no soy un…» Se generoso con la lista y dedícale tiempo. Por oposición sabrás lo que sí eres.

– Descríbete como te describiría quien más te quiere y quien más te odia. Compara las definiciones. Lo que distingue esos dos relatos es lo que te caracteriza.

– Repasa estos conceptos e intenta definírselos a alguien imaginario. Convéncele de tus recursos personales y materiales, también por qué los tienes. Convéncele también de tus carencias personales y materiales y por qué son carencias.

¿He de contestarlo todo?

Las cuestiones propuestas son estímulos para pensar. Esto no es un cuestionario. Se trata de una guía para razonar y para darse cuenta. Podemos contestarlo todo o podemos responder a unas pocas cuestiones que nos resulten reveladoras.

¿Cómo se corrige todo esto?

No se corrige. Una toma de conciencia es un proceso en sí, pero no es un examen. No estamos planteando un cuestionario de preguntas y respuestas para obtener un resultado mágico y revelador final. Al contrario. Estamos planteando un trabajo serio de entrevista o de introspección personal donde lo importante es el proceso y las conclusiones personales más íntimas.

Si dedicamos tiempo y esfuerzo, con una actitud libre de autoengaños, entonces tomaremos conciencia de que disponemos de más recursos personales y materiales de los que habíamos pensado en un principio.

Será un buen ejercicio hacer este inventario y dedicarnos a potenciar lo que tenemos, así como a buscar los apoyos necesarios para suplir aquello que hemos notado que nos va a hacer falta.

Uso alternativo de las cuestiones

Podemos hacer un uso alternativo de las 12 cuestiones planteadas arriba teniendo en mente a otra persona a la que queremos ayudar o, al contrario, con la que vamos a confrontar. Es decir, que podemos responder evaluando al otro.

Para todo ello debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Los recursos son percibidos, no entidades reales. Es decir, el hecho de que yo perciba a alguien como inteligente habla de mi percepción, pero eso no quiere decir que sea inteligente.
  • Tan importante como explicitar la existencia de un recurso es hacerlo con la carencia del mismo. Nos resulta muy interesante saber que alguien tiene habilidades para tal cosa, tanto o más, como saber que carece de habilidades para tal otra.
  • Es bueno imaginar lo que el otro piensa de nosotros y de nuestros recursos y carencias. Esto tiene valor estratégico.
  • Una buena forma de rastrear el repertorio de recursos, ya sea propio o ajeno, es investigar el pasado de éxitos y fracasos.

En definitiva, el tema de la valoración de los recursos personales y materiales es de una enorme importancia en cualquier ámbito de las relaciones y la interacción humana, sea cual sea el fin de la misma. Puedes acceder a la guía para reconocerlos en este mismo sitio. Toma nota de las cuestiones anteriores y utilízalas para ti, para los otros o, simplemente, como herramienta para iniciar un diálogo de ayuda y consejo.

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