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Relaciones asimétricas, estrategias de manejo

Asimetria en la relacion

El concepto de relaciones asimétricas es un término fundamental para los estrategas de lo interpersonal. Psicólogos, coaches, consejeros, asesores, estrategas, todos ellos manejan el concepto de asimetría en las relaciones de una forma explícita o implícita.

Este artículo es técnico y ofrece información práctica para implantar planes estratégicos para cambiar las relaciones asimétricas. Veamos primero qué son las relaciones asimétricas.

Las relaciones asimétricas son aquellas en las que surge una dinámica entre dos o más personas en la cual el poder, el control o la influencia no están distribuidos equitativamente. En este tipo de relaciones, una persona o grupo tiene mayor autoridad, influencia o recursos que la otra, lo que puede afectar la manera en que interactúan y se comunican.

Según la teoría de la dinámica y la estrategia interpersonal, en nuestras relaciones siempre dependemos de alguien en algún modo para algo. Esa situación de dependencia nos sitúa en una posición de asimetría, donde el que depende está en desventaja respecto al otro.

Esa asimetría es algo natural en nuestras relaciones cotidianas y, por otro lado, siempre puede hacerse algo por variarla.

Las relaciones asimétricas pueden darse en diversos contextos, como entre padres e hijos, entre jefes y empleados, entre profesores y estudiantes, o incluso en algunas amistades y relaciones de pareja.

La asimetría no implica necesariamente un impacto negativo; en algunos contextos, como en la crianza o la educación, puede ser necesaria y funcional. Sin embargo, cuando la asimetría lleva a abusos de poder, manipulación o falta de respeto hacia la parte menos poderosa, puede tener consecuencias negativas para la salud emocional y el bienestar de los individuos involucrados.

Es un concepto útil para orientar una sesión de consejo y para encontrar puntos de apoyo sobre los que situar nuestras palancas de cambio. También nos sirve como guía para investigar los mecanismos de nuestras propias relaciones problemáticas.

Este trabajo práctico presenta un modelo detallado para manejar las asimetrías de la relación. El modo de hacerlo es en forma de cuestiones. Los apasionados del mundo relacional pueden seguir el enlace y consultar el artículo del que deriva esta guía. Allí se desarrollan extensamente las ideas que aquí se resumen.

Las relaciones asimétricas están sometidas a unas variables que podemos alterar según sean nuestros intereses. Si una persona con poder puede manejar estas variables, entonces la asimetría aumentará en su beneficio. Si, por el contrario, es el dependiente el que maneja bien las variables expuestas debajo, entonces la asimetría se reducirá. Veamos cuáles son las variables que podemos alterar con nuestras estrategias interpersonales.

1 Grados de libertad dentro de la relación, o hasta qué punto la persona que depende de la otra tiene cierta libertad de acción o pensamiento. Si el poderoso restringe estas libertades, entonces el dependiente lo tiene complicado.

2 Grado de libertad fuera de la relación, o hasta qué punto el que depende tiene alternativas o apoyos fuera. Si lo que necesita lo puede conseguir fuera de la relación, entonces la asimetría se reduce.

3 Alternativas a la misma relación. Si el dependiente puede establecer nuevos vínculos fuera de la relación (amigas, otra pareja, otro trabajo complementario, otras fuentes de gratificación) entonces la asimetría se reduce.

4 Exclusividad en el valor de los productos que proporciona la relación, o hasta qué punto lo que se consigue con esa relación es único y obliga a mantenerla. Los monopolios representan el extremo de la relación asimétrica.

5 Capacidad de suponer una amenaza. Si eres irrelevante, tus capacidades de reducir la asimetría son nulas, pero si supones una amenaza para el estatus o el bienestar del poderoso, entonces la asimetría se reduce.

6 Capacidad de poder convertirse en una carga, sobre todo en el caso del dependiente. Si puedes llegar a convertirte en un problema importante, entonces también tienes la capacidad de reducir la asimetría.

7 Capacidad de crear mal ambiente. Lo saben bien las personas tóxicas. Si tienes la capacidad de alterar el ambiente, tienes un arma poderosa y tu asimetría se reduce.

8 Capacidad para negar o dificultar los productos que se obtienen con la relación. Si dependes de alguien, pero lo que le ofreces es único o difícil de sustituir, entonces la asimetría se reduce.

9 Capacidad de ruptura. Cuanta mayor capacidad de ruptura tenga el dependiente, menor asimetría habrá con el ascendiente. La capacidad de ruptura debe ser percibida por el ascendiente.

10 Alianzas. La influencia de terceros cambia a las partes cualitativa y cuantitativamente. Cuando entran otros en escena, entonces alteran el cuadro y se le complican las cosas al poderoso.

11 Conocimiento del otro. A mayor conocimiento, más claros estarán los límites, los recuros y las necesidades del otro. Cuanto más te conoce tu oponente, más sabe cómo lograr sus objetivos. El ignorante vive en una completa asimetría porque ante la duda prefiere respetar el estatus.

En las relaciones asimétricas hay variables siempre negativas porque limitan la capacidad de maniobra de las partes de la relación. Si posee el poderoso la variable, la asimetría se reducirá, pero si la posee el dependiente, entonces aumentará.

1 El compromiso emocional. Si nos involucramos emocionalmente en exceso nuestros márgenes de maniobra se reducen. La desconexión emocional ofrece más libertad.

2 La huella emocional. Si solo con ver a una persona nos alteramos de algún modo, entonces estamos limitados para actuar. El miedo y el rechazo visceral nos limitan y nos someten.

3 Valoración del coste de enfrentamiento. Valoración atendiendo a aspectos económicos, de tiempo, de recursos y emocionales. Es posible que tras la valoración concluyamos que «no vale la pena el enfrentamiento».

4 Valoración de la relación a largo plazo. Hay personas que cuidan tanto sus relaciones que  se dejan explotar por no estropear aún más las cosas. Esto sucede también cuando hay otros intereses en juego.

5 Valor estratégico de la relación. Toda relación tiene un valor y ese valor marca las posibilidades de lo que se puede hacer con ella.

6 Límites éticos, de principios, que nos impiden actuar. Los valores y los principios nos obligan y no nos permiten hacer cosas que nos gustaría hacer, pero que no nos podríamos permitir a nosotros mismos.

7 La saturación. Muchos frentes abiertos, el cansancio, y factores similares pueden reducir nuestras posibilidades de acción.

Independientemente de quien las posea, las siguientes variables aumentarán la asimetría de la relación. Si la poseen los dos sale beneficiado el más poderoso.

 1 Lugar en el espacio psicológico del otro. Si alguien se obsesiona con el otro, entonces ese otro tiene cierto poder sobre el obseso. Cuanto más monográficos seamos, más invisible será la vida que nos rodea y el otro ocupará todo nuestro tiempo mental.

2 El poder de la estructura. Las estructuras como los sistemas dictatoriales benefician siempre al poder, y por lo tanto a la asimetría. Los dictadores construyen estructuras que blindan las posibilidades de los detractores. Las organizaciones también tienen sus límites a otra escala.

3 El conformismo de rol. Cuanto más acepten las partes su papel, menos cambiará todo. En esto las influencias externas pueden tener un papel importante para cambiar las cosas, como bien saben los psicólogos.

Teniendo en cuenta todas las variables expuestas arriba ahora toca analizar las relaciones asimétricas de las partes. Lo primero de todo es identificarlas en su rol de ascendientes o dependientes (P o Q), tal y como se expone en este mismo sitio. Debemos identificar qué variables están empleando las partes y cómo afectan a la asimetría de su relación. Debemos detectar las estrategias que están empleando y la forma en que se pueden cambiar o mejorar estas estrategias.

También lo podemos utilizar nosotros de forma introspectiva para chequear nuestra vida relacional, sobre todo cuando nos quejamos de que no le vemos margen a nuestra relación o, peor aún, no le vemos ninguna salida a una situación que no nos gusta.

En general, podemos usar nuestro análisis para:

Si queremos analizar posibilidades de cambio y buscar oportunidades donde aparentemente no las hay, entonces debemos detenernos con mucha calma, una por una, en todas las variables despuestas.

La lista refleja las variables más evidentes, pero seguro que se nos ocurrirán más. En cualquier caso, es muy importante detenerse en las 11 variables posibilitadoras, en las 7 limitadoras y en las 3 doblemente positivas.

La forma de analizarlas será doble:

Así, por ejemplo, encontraremos que por parte de un dependiente (Q), seamos nosotros u otra persona, nuestros grados de libertad dentro y fuera de la relación (1 y 2) son muy bajos, las alternativas a la relación son nulas por la exclusividad del producto (3 y 4), pero podemos llegar a ser una carga, una amenaza, generadores de mal ambiente y, además podemos retrasarlo todo negando nuestro producto (5, 6, 7 y 8). Esta visión obedece al caso en el que alguien vive cautivo en una situación vital de la que no puede escapar, que no aprecia y que al menos puede dificultar para que su opresor lo tenga más complicado.

Si el otro puede romper la relación en cualquier momento, y si la relación es valiosa, entonces las variables 5, 6, 7 y 8 no son aplicables y habrá que seguir buscando alternativas de acción.

Las necesidades, los recursos de cada cual y las habilidades de interacción determinarán la estrategia. En última instancia no debemos perder de vista nunca las propiedades de la asimetría. Recordemos: es una situación de hecho, puede variarse intencionalmente, varía con el tiempo, varía con el contexto, el sistema la limita y las variables expuestas la modulan de algún modo (R 5.3).

Ya conocemos las variables de la asimetría, ahora debemos utilizarlas. Al final, lo único que va a limitar nuestras posibilidades de acción va a ser nuestra posición en la relación y nuestra determinación de cambiarla, así como la imaginación suficiente para poder encontrar vías de actuación y formas de alterar las cosas. Nuestra capacidad de análisis es determinante en estos casos.

 En el cuadro de abajo debemos fijarnos en las cinco formas posibles de actuar sobre las variables ambientales, tanto para adelantar nosotros donde convenga, como para hacer retroceder al rival, por llamarlo de algún modo. Para ello es imprescindible una actitud activa de cambio y de orientación a la acción. Nada cambia solo, y confiar en la providencia siempre es la estrategia de los cobardes.

En primer lugar, deberemos esforzarnos en encontrar todas y cada una de las variables positivas o negativas que nos afectan y anotarlas en el cuadro de variables. En segundo lugar, deberemos imaginar de una forma elemental cuál es nuestra línea de acción, llámese meta, estrategia o rumbo. Lo importante es llegar a una idea general de por dónde van a ir los tiros. En otro lugar se expondrá un modelo de acción para desarrollar la estrategia.

Es importante investigar y observar el modo en que nosotros podemos avanzar en lo que nos interesa, pero también es muy importante planificar el modo en que podemos intervenir para que retroceda nuestro rival. El trabajo es doble y, al final, siempre irá en la única dirección que nos interesa: la de lograr la máxima asimetría si somos P, o la mínima si somos Q.

Evidentemente las variables (+) o (-) son las positivas, negativas o doblemente positivas de las que hemos hablado antes.

La estrategia se refiere a aquello que vamos a hacer, por ejemplo, para la variable 3 “Alternativas a la relación” la estrategia es la de buscar otra pareja, mandar currículums si de trabajo se trata, introducir a un tercero en el grupo para no depender siempre del mismo, favorecer que el otro conozca otras personas o ambientes para que deje de centrarse en nosotros, escapar, etc. Para la variable 6 “Capacidad de ser una carga” una estrategia puede ser la de transformarse para no apetecer, retrasar el producto, incrementar fingidamente la dependencia hasta resultar un agobio, crear relaciones circunstanciales propias que sean una carga para nuestro P, enfermar o hacer como que enfermamos, etc.

Al final, va a ser nuestra creatividad y no la providencia la que nos va a sacar de nuestra relación tóxica, pero para ello debemos analizar las tablas y pasar algún tiempo pensando como estrategas, no como víctimas. La víctimas están para sufrir, los estrategas están para transformar el entorno.

Este artículo es un resumen de la teoría expuesta con detalle en el apartado fundamentos teóricos de las relaciones, en este mismo sitio.


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