Tipos de necesidades y guía para detectarlas

Cuando pensamos en tipos de necesidades nos viene a la cabeza el modelo de la pirámide de Maslow. Quizá de toda la obra de Maslow es precisamente esta clasificación de la pirámide lo que más ha trascendido. Desde el modelo de la dinámica y estrategia interpersonal no podemos estar más en desacuerdo con esta forma tan simplista de concebir las carencias del ser humano. En lugar de la clasificación de la conocida pirámide proponemos otra mucho más práctica, al tiempo que te damos un guion de trabajo descargable para que lo aproveches en tu vida o en tu trabajo.

¿Para qué sirve esta guía sobre los tipos de necesidades?

Este post recoge una guía práctica para utilizarla en cualquier intervención, formal o informal, en la que pretendamos entender al otro con cualquier fin. Podemos emplearla con la idea de asesorar, ayudar, auxiliar a quien no encuentra sentido a su existencia, clarificar objetivos en la vida, detectar contradicciones vitales, predecir comportamientos, motivar, castigar, atacar, defendernos; en definitiva, para cualquier intervención que pretenda influir en el otro en cualquier sentido.

No se trata, por tanto, de una exposición teórica, sino de la descripción de una herramienta para utilizar en la práctica. Para quienes quieran profundizar en los fundamentos de lo aquí expuesto pueden consultar en este mismo sitio los fundamentos de las necesidades personales.

¿Qué entendemos por necesidades personales?

Toda conducta es motivada en base a unas necesidades primordiales que mueven a la acción. La necesidad no es algo que se tiene sino lo que se es: las personas somos nuestras necesidades. Las necesidades son la razón última y primera de todo movimiento, son lo que nos configura como personas en permanente acción. Entender las necesidades y saber hacer el modelo mental que explica qué mueve al otro es esencial en la interacción exitosa. Dicho de otro modo: si no entendemos las necesidades y motivos del otro, no podemos comprenderlo ni mantener una interacción sana ni estable.

Cuáles son los tipos de necesidades

¿Puedo disponer de algún guion práctico de todo esto?

Puedes disponer de un guion de los tipos de necesidades listo para ser usado en la práctica. Puedes descargarlo para usarlo en tu trabajo o en tu vida como tú quieras.

¿Qué tipos de necesidades personales existen?

Podemos encontrar 4 tipos de necesidades personales: las referentes, las estratégicas, las puntuales y las operativas.

Clasificación del tipo de necesidades
  • Necesidades referentes: Son las que dan el sentido último de la existencia. Representan el punto máximo de nuestras vulnerabilidades. La intensidad de la necesidad referente marcará la personalidad. Estas necesidades son consecuencia de los intereses vitales fundamentales.
  • Necesidades estratégicas: son las que orientan y dirigen las acciones y movimientos concretos que van a servir para cubrir una necesidad referente.
  • Necesidades operativas: son las variables personales íntimas autoimpuestas que determinan y limitan la experiencia abriendo o cerrando caminos y prohibiendo acciones.
  • Necesidades puntuales: carencias específicas del contexto que originan la puesta en marcha de planes y acciones concretas con el fin de cubrir estas deficiencias.

¿Cuáles son las necesidades referentes más comunes?

Las personas rara vez se conocen tan a fondo como para saber de una forma clara cuáles son sus necesidades referentes. Muy al contrario, cuando lo descubren se suelen sorprender o directamente pueden negar la evidencia.

Un modelo de necesidades referentes se recoge en el listado de abajo, que no es exhaustivo y que define tipologías muy habituales.

Necesidades referentes de tipo social

Tienen que ver con la relación que tenemos con los demás.

  • Ser admirado y valorado.
  • Saberse el N.º 1 en lo que sea.
  • Ser el centro de atención, destacar en cualquier estilo. Figurar, ser famoso.
  • Aparentar una imagen. Cultivar un personaje y enamorarse de él: el guerrero, el rico, el culto, el seductor, el antisistema, el aventurero, el elegante, el payaso, etc.
  • Necesidad de hablar con otros. Gregarios.
  • Ser aceptado e incluido en el grupo normativo elegido.
  • Saberse querido por todos a la vez.
  • Definirse, explicarse, expresarse.
  • Mandar, dominar. Imponer normas y valores.
  • Ser el rey indiscutible y controlar o eliminar a la oposición.
  • Sentirse confirmado en ideas y en decisiones.
  • Poseer a los demás en exclusiva.
  • Independientes, evitadores, desvinculados. Buscadores de libertad.
  • Territorialista, sensible a invasiones de su espacio, planes y estatus.
  • Guardianes del propio sistema con necesidad de sensación de control absoluto. También necesidad de tener controladas a otras personas (no solo quieren dominar, sino que quieren un control absoluto que cuando se debilita los desestabiliza (acosadores, celosos p. ej.). Necesidad de seguridad.
  • Activista reaccionario a lo establecido.

Necesidades referentes de tipo no social

No tienen en cuenta a los otros y se basan en otros motivos o intereses

  • Curioso, investigador, necesidad de saber (conocimiento científico o cotilleos).
  • Autorretos constantes en terrenos que solo él elige y le seducen o le gustan o domina.
  • Fisiológicas exacerbadas: sexo, adicciones, comida, etc.
  • Expansionista, crecer.

Cualquiera debería ser capaz de localizarse en el listado y de encontrar en él su motivo o sus motivos más primordiales e íntimos en su vida, sean estos sociales o no sociales. Después habrá que estimar la relevancia de estos rasgos en la vida de la persona evaluada en cuanto a su intensidad.

 En general, solemos tener una imagen muy particular de nuestros motivos que dista bastante de la que tienen los demás, en cuanto a su entidad y en cuanto a su intensidad.

Nos parecerá que hay personas que no quedan definidas, incluso que no tienen intereses o necesidades referentes, pero eso no es posible. En esos casos la intensidad de sus necesidades es baja y ello permite a estas personas pasar inadvertidas o dejarse arrastrar por los intereses de otras personas que les transmiten los suyos.

Si hacemos la prueba y preguntamos a una persona de confianza cuáles cree que son nuestras necesidades referentes, en el remoto caso de que sea sincera y nos conteste con franqueza, es muy probable que no estemos de acuerdo con su juicio y que nos extrañemos de su respuesta. En general, solemos tener una imagen muy particular de nuestros motivos que dista bastante de la que tienen los demás, en cuanto a su entidad y en cuanto a su intensidad.

¿Cuáles son las necesidades estratégicas más comunes?

Las necesidades estratégicas son las que dirigen las acciones para cubrir las necesidades referentes. Suponen la necesidad de confrontación, de aparentar, de comunicar, de autovalidación, de prevención, evolución, clarificación de ideas, de cambiar, de no cambiar y mantenerse en la inercia, de control, de sensación de control.

Te invito a que las busques en los cuadros del guion descargable que te ofrezco. Allí las encontrarás listadas y con muchos ejemplos.

¿Cuáles son las necesidades operativas más frecuentes?

Las necesidades operativas, más que necesidades son imposiciones de uno mismo. Funcionan como condicionantes. Les dedicaremos un trabajo a parte debido a la importancia que tienen.

Tipos de necesidades operativas

  • Libertad, o necesidad de que nuestros actos y decisiones dependan solo de nuestra voluntad.
  • Coherencia, o necesidad de obligarnos a ajustar nuestra imagen y decisiones a los principios mostrados.
  • Empatía, o necesidad de conectar con el otro.
  • Protocolaria, o necesidad de complir con las normas sociales
  • De seguir patrones y prejuicios.
  • De causalidad, porque necesitamos a toda costa encontrar un por qué a todo.
  • De reciprocidad, porque nos sentimos obligados a corresponder a los demás sus actos de favor y atenciones.
  • De principios, porque nos obligamos a adherirnos a nuestros principios, normas y valores, ya sea políticos, religiosos o ideológicos.

¿Cuáles son las necesidades puntuales?

Son carencias puntuales que nos obligan a adoptar acciones en el momento con objeto de lograr nuestros fines. Pueden materializarse en la necesidad de materiales, equipos, personas o cosas necesitadas para alcanzar nuestras metas. No están listadas en los cuadros porque son, como su nombre indica, puntuales, es decir, dependen del momento y son muy instrumentales para cosas concretas.

¿Cómo utilizo todo esto?

A partir de esta clasificación de necesidades (ampliada en el documento descargable) podemos construir nuestra propia lista de chequeo de las necesidades apreciadas en la persona que estamos valorando de una forma exhaustiva. Para ello podemos coger lápiz y papel y hacer una caracterización con todos los aspectos que vayamos encontrando.

Ejemplo de caracterización por necesidades:

“Es una persona movida por las necesidades referentes de ser admirado y valorado, así como de ser siempre confirmado en sus ideas por los demás. Muestra claramente unas necesidades estratégicas de autovalidación y su forma de hacer trampa es deformar los datos de una forma burda para que cuadren con su teoría dudosa. Además, muestra una necesidad estratégica de sensación de control que le obliga a pensar que nos convence para quedarse tranquilo. Sus necesidades puntuales para ello han sido montar una reunión sin sentido empleando una presentación espectacular carísima. Sus necesidades operativas manifestadas son protocolarias, lo que ha hecho de la presentación un acto acartonado y con una necesidad operativa de empatía que nos ha obligado a sonreír a cada momento para demostrarle que le seguíamos. Ha resultado agotador”.

¿Existe algún truco para descubrir los tipos de necesidades de alguien?

Existe un método en el que nos podemos entrenar para lograrlo, y se basa en el diálogo.

Cuando se maneja el arte del diálogo con soltura y con naturalidad, sin que se convierta en un interrogatorio, se pueden emplear las preguntas de escalada como forma de llegar a los últimos motivos de las personas. La forma de conseguirlo es introducir siempre un por qué ascendente. Si preguntamos por qué quiere nuestro interlocutor comprarse esa casa llegaremos tras un diálogo natural a la idea de que necesita vivir en ese barrio, por ejemplo. De ahí seguiremos dialogando en la dirección de por qué necesita vivir allí hasta que lleguemos a la conclusión de que necesita aparentar. De ahí subiremos hasta que lleguemos a la idea de que tiene miedo de parecer el pobre de la familia. De ahí subiremos…

Las preguntas de escalada son difíciles de introducir de un modo natural, pero son muy útiles para hacer reflexionar al otro hasta llegar a sus necesidades referentes. Este tipo de conversación solo se puede tener entre personas que no tengan miedo a la proximidad. El que pregunta debe tener el valor de entrar en las intimidades del otro sin reparos, pero con tacto. El preguntado debe perder el pudor a abrir su intimidad psicológica al otro en un contexto que lo permita y que justifique ese diálogo propio de ámbitos psicoterapéuticos, de coaching o de determinadas consultorías.

Dedicar tiempo a estas cuestiones no nos tiene que molestar. Recordemos la célebre cita de Nietzsche: “Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier como” o, un poco más antiguo: “Quien no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le es favorable”, de Seneca. En definitiva, dedicar tiempo a averiguar la esencia del sentido de la existencia siempre es una buena inversión y, mucho más, si llegamos de verdad a averiguarlo, lo cual es otra cuestión.


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