Recursos internos y externos

Recursos internos y externos, la guía para reconocerlos

Hablar de recursos y internos y externos es hablar de posibilidades de alcanzar nuestros objetivos. Sabemos que para cubrir nuestras necesidades necesitamos todo tipo de recursos, pero muchas veces no sabemos reconocerlos por muy evidente que sea su existencia. Como dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, te ofrezco mi aportación si este es tu caso… que seguro que no.

Te propongo una guía para chequear tus recursos personales internos y externos punto por punto. La guía se basa en las dimensiones de los recursos personales que se ha expuesto en otro lugar de este mismo sitio. De hecho, este artículo es la exposición práctica de la teoría expuesta en ese trabajo anterior.

En síntesis, en esta segunda parte, partimos de la base de que existen unas dimensiones de los recursos personales que se detallan en el cuadro de abajo.

Una vez hecha esta breve introducción vamos a hacer un repaso de las once dimensiones de los recursos personales En los diferentes puntos te propondré una serie de cuestiones que te puedes plantear. Serán planteamientos íntimos que te ayudarán a tomar conciencia del estado de tu repertorio de recursos internos y externos. No te agobies y no intentes contestar a todo porque el trabajo propuesto es muy exigente e intenso. Tómatelo como un juego al que puedes volver cuando te apetezca. Al final eres tú el interesado en los resultados, por lo tanto, aprovecha lo que te propongo y utilízalo a tu conveniencia.

Cuestiones para la toma de conciencia de los recursos internos y externos

RE 1.1 Los recursos personales pueden ser internos o externos

– Imagínate teletransportado a una sociedad hostil y piensa en qué tienes de valioso en tu personalidad que te haría salir adelante sin nada de nada. No cuentas con ningún recurso material. Estás con lo puesto.

– Haz balance y piensa no solo en qué tienes, sino también en qué te falta.

– Piensa en personajes que te gustaría ser y busca las diferencias con tu realidad.

– Piensa en lo que no te gustaría tener (ese orgullo, esa envidia, esa falta de conocimientos en la materia x, esa amistad). Haz una lista de al menos 10 cosas.

– Redacta y define a la persona perfecta. Hazlo de verdad, con papel y lápiz. Dedícale tiempo a esto. Te sorprenderá.

– Define ahora a una persona con defectos a la que todo el mundo querría. Ya no buscas a la persona perfecta, buscas a alguien de carne y hueso a la que todos querrían tener a su lado, con sus defectos, como los tenemos todos.

– Piensa en qué valora de ti quien te quiere por el puro interés, sea este lícito o no: cosas materiales, cualidades personales, etc.

– Imagina qué detestan de ti como persona tus detractores. Haz una lista. Si vas a necesitar mucho papel creo que no estás muy bien rodeado.

– Haz la lista de los 20 adjetivos que te definen. Mezcla lo bueno y lo malo.

– Descríbete en términos de lo que no eres: «Yo no soy un…» (Una vez más… lo bueno y lo malo)

– Descríbete como te describiría quien más te quiere y quien más te odia.

– Repasa tus virtudes y defectos e intenta justificárselos a alguien imaginario.

– Imagina la famosa lámpara maravillosa y pide tus tres deseos referidos a ti y a lo que te gustaría tener.

– Analiza todo lo material y personal, bueno y malo, que has distinguido antes de seguir con los apartados de abajo. Escríbelo todo, valóralo y después asegúrate de que lo haces desaparecer… quizá no es buena idea conservar estas cosas 😉

RE 1.2 Son en función de los demás

– ¿Cómo es tu entorno?

– ¿Eres el tuerto en un país de ciegos?

– ¿Codician tus recursos? ¿Por qué? ¿Por qué no? ¿Quién?

– ¿Quién te valora? ¿Por qué? ¿Para qué?

– ¿Cómo es tu competencia?

RE 1.3 Solo lo son si se recurre a ellos

– Revisa tus principios y detecta todo aquello a lo que renuncias por que sí.

– Imagina a otra persona de tu referencia en tu lugar. ¿Qué haría? ¿Por qué no lo haces tú?

– ¿Por qué otros utilizan recursos que tú podrías utilizar y no utilizas?

– Esfuérzate en contabilizar 5 o 10 recursos personales o materiales que no utilizas por los motivos legítimos que sea. Escríbelos.

RE 1.4 Se debe querer usarlos

– Vuelve a tus principios y detecta tus límites, los porqué no.

– ¿Tus límites provienen de carencias? (reparos, timidez, falta de habilidad…) ¿De dónde?

– Describe ampliamente qué pasaría si lo utilizas, sus consecuencias para ti y para los demás y las implicaciones a pequeña y gran escala. Exagera sin miedo.

RE 1.5 Se debe saber usarlos

– Revisa tus cajones y mira todo lo que tienes guardado por no saber usarlo.

– ¿Qué haría falta para poner en marcha todo ese arsenal desperdiciado?

– ¿Se pueden rescatar esos recursos olvidados? ¿Por qué no se rescatan?

– Si con el conocimiento se adquieren recursos y se habilitan otros que se tenían a baja escala, ¿por qué no te formas más?

– ¿A qué renuncias en realidad cuando dices que no quieres usar tal recurso?

– ¿Qué recursos tiene el otro que no usa por no saber usarlos? ¿Podría llegar a saber usarlos? ¿Puedes impedirlo? ¿Te gustaría impedirlo? ¿Cómo? ¿Cuándo?

RE 1.6 Los medios internos y externos se deben percibir como tales

– ¿Cuántas veces te han resaltado una cualidad que tú no conocías y que los demás aprecian, valoran, detestan o temen?

– Muchas personas problemáticas dejan de serlo, o lo son menos con alguien en concreto. Otras veces una persona despierta odios irracionales en otro sin aparente motivo. ¿Te sucede a ti una de esas dos cosas? Si es así, tienes una cualidad que gusta o molesta a alguien. Descúbrela y trata de corregirla o perfecciónala para usarla contra tus otros problemáticos. Quizá será competencia de un profesional conseguir descubrir esta circunstancia, pero tú puedes intentarlo por ti mismo. Usa a alguien de confianza para hablar con él de este tema.

– ¿Cuántas de tus cualidades no potencias porque no te gustan o no te apetece por el motivo que sea?

– ¿Cuántos de tus recursos materiales serían útiles en manos de otros? ¿Por qué no lo son en las tuyas? ¿Qué tratas de evitar? ¿Por qué?

– ¿Perciben los demás tus cualidades o solo las ves tú?

– ¿Sueles airear tus recursos para no tener que usarlos? ¿Cuáles? ¿Cuándo?

RE 1.7 Se adquieren y se pierden

– ¿Hasta qué punto no eres capaz de generar los recursos que necesitas?

– ¿Puedes crear un plan para conseguirlos?

– ¿Ese recurso que tienes en mente es irremplazable o es sustituible?

– ¿Pueden tus recursos personales sustituir a los materiales y viceversa?

– ¿Pasan tus planes siempre por esos recursos que no tienes o cuestan tanto?

– ¿Es una autoexcusa el hecho de no tener ese recurso para no hacer algo?

– ¿Los otros también necesitan tanto? ¿Por qué?

– ¿En otras sociedades o culturas son tan precisos esos recursos? ¿Por qué aquí sí?

– Imagínate resolviendo el problema solo con recursos materiales o solo con recursos personales. ¿Cómo deberían ser esos recursos? ¿Pueden conseguirse? Exprime tu imaginación porque siempre puede encontrarse algún sustituto.

RE 1.8 Los hay frecuentes y extraordinarios

– ¿Cuáles son tus recursos personales favoritos? Piénsalo, pero después pregúntaselo a una persona de tu confianza, seguro que no estáis de acuerdo. ¿Probamos?

– ¿En cuántas facetas estás anclado y recurres siempre al mismo guion?

– ¿Cuántas veces te enfrentas a personas que siempre reaccionan con el mismo recurso, como si fuesen niños que siempre terminan igual?

– ¿Tienes miedo de cambiar de forma de hacer las cosas? La inseguridad es una fuente de temor, a veces muy justificado.

– Observa a los otros, como si estuvieses escribiendo una historia y cambia el relato inventando lo que podría haber hecho de modo diferente. ¿Se te aplica a ti?

– ¿Serías capaz de clasificar a tus semejantes por los recursos que emplean en determinadas situaciones? Es más fácil de lo que parece y no te creas que la lista sería muy variada.

– Compórtate de modo diferente en una situación sin riesgo ni trascendencia y toma nota de qué sientes y qué pasa. Experimenta. Haz experimento psicológicos en entornos fáciles.

RE 1.9 Son sustituibles entre sí

– Imagina la cantidad de recursos materiales que se pueden sustituir con los buenos recursos personales que tienes. Luego piensa al revés, pero evitando pensar en el dinero; es evidente que el dinero lo puede comprar casi todo, pero hay cosas para las que no es necesario. Sí, sé que en el punto 1.7 has hecho algo parecido, pero, ¿lo has hecho?

– Imagina la cantidad de cosas que haces siempre igual porque recurres siempre a lo mismo para hacerlo. Date cuenta viendo qué hacen los otros en tu situación y busca diferencias. ¿Qué otros recursos usan? ¿Los podrías tener?

-Fantasea solucionándole la vida a los demás y piensa cómo harías tú lo mismo, pero de forma diferente sustituyendo recursos entre sí. Piensa en e mundo real o piensa en películas.

RE 1.10 Se confrontan de forma ordinal

– Piensa en tus recursos y los de tu rival y piensa si la percepción que tenéis los dos respecto a vuestros recursos es la misma o, por el contrario, os dedicáis al juego de las apariencias para despistar.

– Piensa en lo que os cuesta mantener vuestros recursos y en su rendimiento.

RE 1.11 Mejor en calidad que en cantidad

– ¿Aparte de manejar bien tus recursos, te preocupas de que tus rivales lo perciban así?

– Piensa en cuántas veces un recurso manejado de forma magistral anula la necesidad de otros. Sucede mucho con los recursos personales en los que habilidades muy entrenadas hacen innecesarias otras actividades, e incluso otros recursos materiales.

Los recursos internos y externos en la práctica

El nivel de introspección que se deduce de este trabajo no es imprescindible en cualquier situación, pero no debemos olvidar una cosa: toda estrategia se basa en recursos porque sin recursos no hay estrategia. Por lo tanto, es muy útil explicitar los pilares que soportan o impulsan la estrategia, es decir, los recursos en los que se basa.

Muchas veces poseemos recursos que no consideramos como tales o no valoramos. Es muy importante tomar conciencia de ello y aprovechar aquello que tenemos, sobre todo cuando el entorno se torna hostil y debemos reaccionar con éxito, por nuestro bien o el de los nuestros.

Lo dicho, vuelve a estas cuestiones de vez en cuando y habla contigo mismo sobre ello, a ver qué opinas y si estáis de acuerdo.

 


Foto de Akil Mazumder en Pexels

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